A partir del 14 de febrero de 2026
En 1976 Enrique Guzmán (1952-1986) realizó catorce dibujos a lápiz sobre papel que fueron concebidos como un ejercicio de autorrepresentación. En cada uno aparece la mano izquierda del artista, a veces con los dedos extendidos o flexionados, casi siempre sosteniendo objetos que remiten a su repertorio iconográfico: una hoja de papel, un frasco de vidrio sin tapa, una canica, una moneda de 20 centavos de 1940, otra de 1960, una cuchilla de afeitar, un limón cortado por la mitad y una masa biomorfa difícil de identificar, cuya forma evoca las configuraciones orgánicas, ambiguas y perturbadoras de surrealistas como Hans Bellmer o Salvador Dalí.
En estos dibujos no hay sombreados ni graduaciones tonales: la expresividad recae en la impecabilidad del trazo. El virtuosismo técnico de Guzmán, visible en la seguridad de la línea, la construcción del volumen, el manejo de la escala y la precisión anatómica puesta en cada mano, dedo, uña, vena o vello, se combina con un planteamiento conceptual que sitúa al cuerpo y sus fragmentos como portadores simbólicos de la identidad individual.



